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Publicado el 15-09-2026 a las 12:11 hs.
La XV edición dejó nueve premios para aceites sanjuaninos, más de 300 reuniones comerciales y compradores internacionales. El encuentro mostró que la provincia ya no compite solamente por volumen: calidad certificada, tecnología y apertura de mercados aparecen como las claves de la nueva etapa olivícola.
ArgOliva 2026 terminó con un resultado que excede la feria y
las degustaciones: San Juan volvió a poner su producción frente a
compradores internacionales y consiguió nueve reconocimientos en los concursos
de calidad, mientras el sector atraviesa una fuerte recuperación de sus
exportaciones.
La XV edición del Encuentro Olivícola Internacional
reunió 80 muestras en sus concursos nacional e internacional.
Participaron 43 empresas y llegaron aceites de Brasil, España, Grecia,
Portugal, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay, además de productores de las
principales provincias olivícolas argentinas.
Para San Juan, el resultado fue especialmente significativo:
obtuvo nueve reconocimientos, cuatro en el Concurso Nacional a la
Calidad de Aceites de Oliva Virgen Extra y cinco en el Concurso Internacional
Premio Domingo Faustino Sarmiento. Entre las firmas locales premiadas
estuvieron Agro Aceitunera, con la marca Nucete, y Olivícola Pedernal, con
Familia Saleme.
La competencia tiene además un respaldo técnico relevante.
La evaluación se realizó a ciegas en el Laboratorio de Evaluación Sensorial de
la Universidad Católica de Cuyo, cuyo panel de cata está homologado por el
Consejo Oleícola Internacional. Esa instancia permite que los productores
locales comparen sus aceites bajo parámetros utilizados internacionalmente.
Pero probablemente el resultado económico más concreto de
ArgOliva haya ocurrido fuera de los concursos.
La ronda internacional reunió a empresas argentinas con
importadores interesados en aceite de oliva y otros alimentos. Se
inscribieron 61 empresas nacionales y se concretaron más de 300
reuniones formales y contactos comerciales, según datos difundidos por la
Dirección de Comercio Exterior.
Llegaron compradores de Estados Unidos, Canadá,
Perú, Chile y Uruguay, entre otros mercados, con demandas específicas para
cadenas gastronómicas, hoteles, restaurantes, servicios de catering y comercios
especializados.
Ese dato permite medir para qué sirvió concretamente
ArgOliva: no sólo para promocionar el aceite sanjuanino, sino para poner
frente a frente al productor con compradores que normalmente exigirían viajes,
intermediarios y mayores costos para establecer un primer contacto comercial.
La feria también amplió el alcance hacia otras cadenas
productivas. Pistachos, pasas, alimentos gourmet y otros productos sanjuaninos
participaron de las rondas, junto con bancos, operadores logísticos y actores
vinculados con el comercio exterior.
Una actividad que volvió a crecer
El encuentro coincidió con un fuerte repunte del sector.
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones
olivícolas de San Juan alcanzaron US$15,9 millones y 3,83 millones de
kilos, con un incremento interanual del 165% en valor y del 124% en
volumen.
El aceite mostró un comportamiento todavía más marcado: las
ventas externas crecieron 230% en valor FOB y 188% en volumen respecto
del mismo período del año pasado. Estados Unidos, España, Italia y Brasil
aparecen entre los principales destinos.
La comparación requiere, sin embargo, considerar el bajo
punto de partida. El sector venía de campañas afectadas por problemas
climáticos y precios internacionales desfavorables. En 2025, las exportaciones
de aceite y aceitunas habían sufrido fuertes caídas.
La cosecha de este año permitió recuperar volumen, mientras
que mejores condiciones del mercado internacional volvieron a abrir
oportunidades para los exportadores argentinos.
¿Dónde está San Juan en el mapa olivícola?
El peso de la provincia puede medirse desde distintas
variables.
San Juan tiene actualmente alrededor de 17.000
hectáreas implantadas con olivos, según datos difundidos este año por la
Cámara Olivícola. La actividad puede alcanzar unos 5.000 trabajadores
durante la temporada alta y Sarmiento concentra buena parte de la
producción provincial.
Además, el olivo constituye la segunda superficie
cultivada de San Juan, detrás de la vid, lo que explica por qué la
actividad ocupa un lugar estratégico entre las economías regionales
provinciales.
En exportaciones, el escenario es competitivo. Los datos
correspondientes a 2025 ubicaron a San Juan como segunda provincia
exportadora de aceite de oliva, detrás de La Rioja. La fuerte recuperación
registrada durante 2026 abre ahora la disputa por recuperar posiciones.
Hay otro elemento que empieza a diferenciar al producto
sanjuanino: la Indicación Geográfica Aceite de Oliva de San Juan,
que certifica origen, trazabilidad y características específicas relacionadas
con el clima, el suelo y los procesos productivos de la provincia.
Ese reconocimiento puede resultar tan importante como
aumentar la cantidad producida. En mercados internacionales de alimentos
premium, vender origen y calidad permite competir por valor y no únicamente por
precio.
Tecnología, agua y sustentabilidad
ArgOliva también mostró hacia dónde se dirige la
competencia.
La jornada técnica realizada en el INTA de Pocito reunió a
productores, especialistas y empresas alrededor de riego eficiente,
energía, maquinaria, economía circular, aprovechamiento de residuos y nuevas
tecnologías aplicadas al olivar.
Son cuestiones especialmente relevantes para San Juan. La
disponibilidad de agua, los costos energéticos y la eficiencia productiva
condicionarán cualquier expansión futura de la superficie cultivada.
El desafío, entonces, no pasa simplemente por plantar más
hectáreas.
La provincia necesita producir con menos agua por unidad,
incorporar tecnología, sostener estándares internacionales y convertir una
mayor proporción de su producción en aceites diferenciados capaces de obtener
mejores precios.
El cierre abierto al público completó esa estrategia. La
Expo ArgOliva llevó aceites, aceitunas y otros productos regionales al
consumidor, con degustaciones y gastronomía, intentando fortalecer también el
consumo y el reconocimiento de las marcas locales.
El balance de ArgOliva 2026 deja así tres resultados
concretos: calidad reconocida, contactos comerciales y posicionamiento
internacional.
Los nueve premios confirmaron la competitividad de los
aceites sanjuaninos; las más de 300 reuniones abrieron oportunidades que
deberán traducirse ahora en contratos; y el crecimiento exportador mostró que
existe mercado para aprovecharlas.
El próximo paso será el más difícil: convertir los
contactos generados durante una semana en ventas sostenidas durante todo el año
y lograr que el origen San Juan tenga cada vez mayor peso propio en las
góndolas internacionales.